El talador, constructor de carreteras y de urbes, encontrará en su camino un árbol primigenio. Su orden es elemental: debe tumbarlo, pues, “El Progreso” de cemento ha de pasar por allí. Esa circunstancia ocurrió infinitas veces en la ciudad, en nuestro Culiacán. Miles de árboles como el de esta obra de títeres y de actores fueron derribados para dar paso al universo de esta polis magnífica. Pero…. No todo es tan sencillo, porque los animales habitantes del árbol en su lucha por salvar su cubil y al futuro pájaro llama-lluvia, nos harán reflexionar en torno al equilibrio necesario entre la naturaleza y la ciudad.