CLAMAN POR LA PAZ A TRAVÉS DE LA PINTURA

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  • Artistas de 29 países honran con exposición a Nicolas Roerich

‘Unidos por la paz’ fue la consigna de los participantes y también el nombre de la exposición que fue inaugurada en la Galería de Arte Frida Kahlo, compuesta por 145 obras de pequeño formato, provenientes de 29 países, con la que se honra la memoria del pintor ruso Nicolas Roerich, un humanista que en su tiempo fue nominado al Premio Nobel de la Paz.

Recorrido por la exposición

El viernes anterior, para atestiguar el acto y cumplir con el protocolo de inauguración, estuvieron presentes Alfonso Mercado Gómez, representante personal del rector Juan Eulogio Guerra Lierra, y María de Jesús Rendón Ibarra, Coordinadora General de Extensión de la Cultura.

Muy particularmente, en el presídium sobresalió la presencia del presidente de la ONG Nación Cultural de Paz, de Colombia, Juan Carlos Vargas Gómez, quien a su vez es miembro honorífico del Comité Internacional Bandera de paz, un organismo no gubernamental de Naciones Unidas (ONU), que testifica la exposición ya señalada.

Obra de Janette Villarreal de Perú Obra de Isabel Cristina Rengifo de Colombia

Luego del discurso de bienvenida a cargo de Rendón Ibarra, de las palabras del Presidente de Nación Cultural de Paz y de la entrega de reconocimientos, en manos del colombiano Dennis Augusto Rengifo,  al equipo de artistas plásticos que encabeza Jorge Luis Hurtado Reyes, intervino Alfonso Mercado Gómez, director general de Educación Superior de la UAS, para expresar el mensaje del Rector.

En su participación, Mercado Gómez hizo hincapié en que la UAS funge como estabilizador social y que se preocupa por ofrecer una educación de calidad, igualitaria y equitativa, por lo que la institución abraza con ahínco y el propósito de la exposición, comprometiéndose a promover un mensaje de integración y paz, para lograr la unidad en la diversidad.

Cabe puntualizar que Nicolas Roerich, de origen ruso, hacia 1929 publicó el  “Pacto para la protección de los valores culturales”, resumido en Bandera de la paz, y fue en 1935 cuando el presidente Franklin Roosevelt, junto con más de una veintena de máximos mandatarios, estamparon sus rúbricas reconociendo que las instituciones educativas, artísticas, científicas y religiosas, así como los lugares de relevancia cultural, deberían ser inviolables y respetados por todas las naciones, tanto en tiempos de guerra como de paz.